II Carrera de los Árboles y los Castillos I
TONI LASTRA/ VALENCIA
Estas palabras figuran en el escudo de la orden cartujana: “La cruz permanece mientras el
mundo gira”, con siete estrellas que rodean una cruz clavada sobre la bola de la tierra (San
Bruno y sus seis compañeros fundadores en Chartreuse, cartuja en español, de la orden).
Portaceli fue la tercera fundación de España.
Los técnicos que han estudiado el recorrido saben que se encuentran ante la etapa más dura
de la prueba: 18,300 kilómetros, de los que 15,600 se correrán en una demoledora cuesta
arriba hasta llegar a la cuarta meta volante, en el Molino de la Ceja, para abismarse ya por
un puertecillo de asfalto de 2,700 kilómetros que desemboca en el ayuntamiento de Gátova. Ha
llegado la hora de que los equipos alineen a sus líderes. Esta etapa puede dictar sentencia.
Tomen nota de los porcentajes de inclinación más acusados: del monasterio hasta la entrada a
la microrreserva (punto más alto de la prueba), 7,9 kilómetros; altitudes, 238-680,
porcentaje 5’6%; o el descenso del Molino de la Ceja a la CV-25, de 590 metros a 500 en tan
sólo 2.000 metros, con un 4,5% de inclinación.
La carrera saldrá del monasterio a las 15.30 horas y se ha previsto una velocidad de 4’30”
para el primero y 6’30” para el último, lo que determina un tiempo límite, sin
penalizaciones, redondeado a 119’. Así que afinen cuerpo y espíritu ante esta travesía para
héroes y heroínas. Llegar primero será importante; saber alcanzar la meta aún lo será más.
¡Unas horas de eterna recuerdo!
Quien no haya vivido estos caminos no puede alardear de conocer la Calderona. Sus fuentes de
El Marge, El Poll, Tristán, sus panoramas infinitos, sus bosques...
Árboles y castillos del recorrido
La etapa presenta grandes atractivos. Discurre por Serra, pasa por la provincia de Castellón
(desde el Collado Rojo a Sacañe), en la comarca del Alt Palancia, y por Gátova, que
pertenece a Valencia desde el 27 de diciembre de 1995, según la Ley Orgánica que lo segregó
de la Plana.
Desde el inicio, se admirará el monasterio, el acueducto gótico de la Mina, aún en Serra,
los abruptos oquedales de la microrreserva, la Masía de Tristán, los alcornocales ( Quercus
suber ) vencedores del fuego del noventa y dos.
